24 de septiembre de 2013

José Watanabe: Tilsa, la pintora bendita

Tilsa Tsuchiya

TILSA, LA PINTORA BENDITA

Hace varios años tocaron mi puerta para devolverme unos libros con los que yo siempre había sido avaro. Me los enviaba Tilsa Tsuchiya. Eran colecciones de haikus, aquellos breves poemas japoneses que constituyen un ejercicio de humildad ante la naturaleza. Tilsa sabía que un haiku, uno solo, puede ensimismarnos varias horas. Por eso los tuvo siempre sobre su velador, para sus interminables días de paciente. Empecé a hojear los libros devueltos y extrañados: de uno de ellos sobresalía una nota fijada con una cinta engomada para que ningún descuido pudiera trasladarla a otro lugar. La nota traía un agradecimiento cumplidor, prescindible entre amigos, el verdadero mensaje que Tilsa se había asegurado que yo leyera, estaba en el poema de esa precisa página:
He visto muchas veces la luna
y tengo su bendición.
Ya puedo irme ahora.
Una semana después, bendecida por la luna del poeta Chiyo, se fue.

Conocí a esta amiga de tan elegante y delicada despedida en 1968. Ese año expuso en el Instituto de Arte Contemporáneo, que se había mudado de Ocoña a una casona de la calle Belén. Visité la exposición con mi amigo Lorenzo Osores, con quien solía practicar en las galerías el sarcasmo y la petulancia, gozo de juventud que no pudimos ejercer frente a los cuadros de Tilsa. Suspendidos de golpe nuestros humos, decidimos hacer una audacia que el espíritu de esos años nos permitía: ir de inmediato a conocer a la pintora. Todos estábamos para todos y el presente era perpetuo.

19 de septiembre de 2013

Manuel González Prada: Baladas peruanas (1935)

BALADAS PERUANAS (1935)
Manuel González Prada
Prólogo de Luis Alberto Sánchez
Una de las características de Prada fue su preocupación estilística. Sin embargo, del examen del manuscrito de las “Baladas” aparece que no volvió sobre ellas: hay muchas que quedaron inconclusas, y todas sin corrección. En el texto se verá cómo las tituladas “Fundación del Cuzco”, “La esmeralda del Sciri”, y “Origen de los Incas”, tienen versos truncos; y cómo la bella balada de “El floripondio” y la dramática “Zupay” apenas están esbozadas. Así quedaron hasta ahora. Nunca más las tocó la mano del autor, no obstante de que las reservaba para un volumen completo de Baladas. La vida pudo más que sus deseos poéticos: no supo nunca, mientras componía las baladas peruanas, que le acechaba la dura tarea de llevar a la realidad sus cantos.
L. A. Sánchez

Manuel González Prada: Canción de la india

Don Manuel

CANCIÓN DE LA INDIA

Con almas de tigre
Se acercan los Blancos.
Esposo querido
¡Salvemos, huyamos!
Es tarde, que llegan,
Te embisten airados,
Te cubren de injurias,
Te ligan las manos.
¿Adónde te arrastran
A modo de esclavo?
¿Adónde te llevan
Cual res de un rebaño?
Te llevan, te arrastran,
A luchas de hermanos.
¡Maldita la guerra!
¡Malditos los Blancos!

16 de septiembre de 2013

Manuel González Prada: Triolets

TRIOLETS

Algo me dicen tus ojos; 
mas lo que dicen no sé. 
Entre misterio y sonrojos, 
algo me dicen tus ojos. 
¿Vibran desdenes y enojos, 
o hablan de amor y de fe? 
Algo me dicen tus ojos; 
mas lo que dicen no sé. 

 II 
Para verme con los muertos, 
ya no voy al camposanto. 
Busco plazas, no desiertos, 
para verme con los muertos. 
¡Corazones hay tan yertos! 
¡Almas hay que hieden tanto! 
Para verme con los muertos 
ya no voy al camposanto. 

 III 
Los bienes y las glorias de la vida 
o nunca vienen o nos llegan tarde. 
Lucen de cerca, pasan de corrida, 
los bienes y glorias de la vida. 
¡Triste del hombre que en la edad florida 
coger las flores del vivir aguarde! 
Los bienes y las glorias de la vida 
o nunca vienen o nos llegan tarde.

Manuel González Prada

14 de septiembre de 2013

Manuel González Prada: Exóticas; Trozos de vida (s.f.)

EXÓTICAS; TROZOS DE VIDA (s.f.)
Manuel González Prada
Exóticas; Trozos de vida (s.f.)
Prólogo de Luis Alberto Sánchez

Obra representativa del modernismo peruano, en la que se revelan aspectos métricos y poéticos hasta ahí inadvertidos en nuestro idioma. González Prada en su época fue reconocido más como pensador político que como poeta, aunque podría decirse que mucho de lo que manifestó a través de la prosa, fue conjugado previamente en verso.

Ricardo Palma: Tradiciones en salsa verde y otros textos (2003)

TRADICIONES EN SALSA VERDE Y OTROS TEXTOS (2003)
Ricardo Palma
Presentación de Alberto Rodríguez Carucci

NOTA A LA PRESENTE EDICIÓN

Para la presente edición de Tradiciones en salsa verde se ha utilizado la Edición Príncipe (1973), preparada en Lima por Francisco Carrillo y Carlos Garayar para Ediciones de la Biblioteca Universitaria en su Colección Clásicos Peruanos, basada en un manuscrito original de Ricardo Palma, perteneciente a Carlos F. Basadre. 

La sección “Otras tradiciones” contiene cinco de las Cien tradiciones peruanas, extraídas de la segunda edición publicada por Biblioteca Ayacucho, Colección Clásica, No 7, Caracas, 1985. Las notas que acompañaban a los ensayos, han sido adaptadas para esta edición. 

En la sección “Comentarios” se reproducen apreciaciones de Miguel Cané, Rubén Darío y Francisco Sosa acerca de Ricardo Palma publicadas como textos preliminares en la Edición Príncipe de Tradiciones peruanas, preparada en Barcelona por Montaner y Simón Editores, en 1893. En estos textos se respetó la ortografía original de la época. la época. 

En el caso de Cien tradiciones peruanas, se mantuvo en su mayoría las notas elaboradas por José Miguel Oviedo y se señalaron con asterisco a pie de página. En algunas se ajustó la información para la presente edición.
B. A.

Oscar Ramirez: Cuarto Vecino (2010)

CUARTO VECINO (2010)
Oscar Ramirez
Cuarto Vecino (2010)
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13 de septiembre de 2013

Luis Alberto Spinetta: Guitarra Negra ([1978] 2006)

Guitarra Negra ([1978] 2006)

ADVERTENCIA DEL AUTOR
Como nadie tiene conciencia del “control” de los manuscritos, y aun de existir dicha conciencia, ésta no intervendría en mi obra sino como referencia simbólica a la licitud de la temática, propongo que se olvide cada palabra a medida que ella se lea.

11 de septiembre de 2013

Ciro Alegría: Recuerdos de Luis Valle Goicochea

El célebre narrador comparte algunos episodios de la vida del autor de Las canciones de Rinono y Papagil. Entre otras cosas, cuenta cómo se hicieron amigos, sus andanzas y peripecias en Trujillo, su distanciamiento (uno se fue a vivir a Lima, el otro emigraría tiempo después) y la tristeza, siempre la tristeza de Vallecito.
Luis Valle Goicochea
Recuerdos de Luis Valle Goicochea

Los primeros pasos de Luis Valle Goicochea 

Luis Valle Goicochea, es otro de los que ya no están. He podido encontrarlo, pues teníamos la misma edad. No teníamos la misma resistencia para soportar la muerte de los sueños. A Valle Goicochea, según me han contado, lo tronchó la vida. 

Creo recordar que el fino poeta lírico había nacido en la tan remota como pequeña ciudad de Tayabamba. Sí, recuerdo exactamente que era de la provincia de Pataz. Esas ariscas tierras quedan al otro lado del río Marañón. Yo nací en este lado, en una hacienda de la provincia de Huamachuco. Los mismos paisajes y la misma emoción del río dorado de tradiciones y leyendas dieron tónica a nuestra infancia. Pero conocí personalmente a Valle Goicochea en Trujillo. Esta ciudad era y es, aunque ahora ya no tanto por las facilidades existentes para llegar a Lima, un centro general de estudios que recluta alumnos procedentes de numerosas provincias del norte. 

Varios muchachos del Colegio de San Juan de Trujillo sacamos un periodiquito llamado Tribuna Sanjuanista, plagado de versos, espíritu beligerante, ganas de reformar el mundo y alegre humorismo. Los del Colegio Seminario, por esos años grande rival de San Juan, no tardaron en publicar Lumen. Era una suerte de revista atildada, seriecita. Entre los redactores hallábase Valle, que estudiaba para cura. 

El pintor Gonzalo Meza Cuadra, profesor de dibujo en San Juan, tenía su estudio abierto al parloteo de sus discípulos, varios de los cuales nos reuníamos allí para hablar de artes y letras. El «señor Meza», como le decíamos, era un espíritu bondadoso. Una tarde cayó por el estudio su hermano, que era cura, llevando al costado a Valle, que deseaba ver los cuadros. El poeta andaría en torno a los dieciocho años y era extraordinariamente flaco, a tal punto que parecía enfundado en la pulcra sotana. Ceñíase a la cintura una faja de tela azul, cuyos extremos colgaban a un lado. Este era su distintivo de seminarista. La cara de rasgos finos y color blanco pálido, tenía una expresión de melancolía que se acentuaba en los ojos. Esa tarde hallábase también en el estudio mi compañero de clase y grande amigo Carlos César Godoy, poeta muy alabado entonces y quien dejó de escribir con los años. Godoy y yo, fuera de poetas y embrionarios periodistas, éramos un buen par de mataperros, con ampliamente ganada fama de tales en el colegio. Nos pusimos a conversar con Valle y de entrada, tratamos de tomarle el pelo al curita. No tardó en ganarnos el limpio candor, la abierta nobleza, la auténtica buena fe con que Valle Goicochea hablaba. Godoy y yo podíamos reírnos de todo, menos de la bondad. Nos hicimos amigos. La conversación versó acerca de poesía en particular y letras en total, fuera de contener informes acerca de nuestros lares nativos, actividades y familias, esas «generales de ley» corrientes entre quienes acaban de conocerse y más si son muchachos. Al despedirse, Valle nos pidió con evidente interés que fuéramos a visitarlo en su casa. Estaba interno y le permitían salir los sábados.

9 de septiembre de 2013

Ricardo Vírhuez V.: Letras indígenas en la Amazonía peruana (2011)

LETRAS INDÍGENAS EN LA AMAZONÍA PERUANA (2011)
Ricardo Vírhuez Villafane
Letras indígenas en la Amazonía peruana (2011)
PRESENTACIÓN

El presente trabajo no debe verse como un ensayo terminado ni tampoco como un tratado sobre literatura indígena. Apenas son aproximaciones entres artículos que escribí para mi curso de literatura indígena en el programa bilingüe de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana, de Iquitos, que entonces dirigía el profesor Roberto Bedoya.

Se trata, pues, de textos destinados a cubrir algunas lagunas sobre el conocimiento de la producción literaria indígena, y mi interés apuntaba principalmente a aquella bibliografía construida por profesores, lingüistas, antropólogos y curas en su afán por recuperar el inmenso imaginario oral de nuestros hermanos indígenas.

Y ya que mis alumnos eran boras, asháninkas,cocamas, yaguas, etc, es decir, indígenas amazónicos que se preparaban para ser maestros bilingües, me seducía la idea de compartir con ellos algunos alcances sobre construcción narrativa escrita, a partir de sus mismos cuentos orales; idea que me persigue hasta ahora y que en algunos artículos y conferencias he plasmado con la hipótesis de que la literatura oral puede ser, en muchos casos, el mejor ejemplo para la construcción del cuento moderno. 

3 de septiembre de 2013

«Palabras urgentes», primer manifiesto horazeriano

Hora Zero es el movimiento poético peruano que mando a la mierda a casi todos sus antecesores. "Palabras urgentes", su acta de nacimiento, fue suscrito y publicado en el 70 por Jorge Pimentel y Juan Ramírez Ruiz -autores de 'Kenacort y Valium 10' y 'Un par de vueltas por la realidad' respectivamente-. El primero, respecto al manifiesto, ha dicho:
Se trató de una decisión valiente. Ante todo, para que alguien pudiera estar en Hora Zero debía ser valiente y no callarse nada. Para eso estaban los pateros. Nosotros decidimos levantarnos contra toda esa farsa. No estábamos dispuestos a seguir los preceptos de Hinostroza y su célebre frase de los desnudos griegos y los cholos calatos, ni tampoco el preciosismo de Eielson, o el verso hermético de otros poetas. Nuestra opción fue otra. Hubiese sido muy fácil escoger ese camino y así obtener becas, premios, currículum. Pero decidimos dejar el festín que significa la poesía peruana y nos fuimos para el otro lado, construyendo una nueva alternativa poética, lejos de los oropeles, los diamantes y el oro de nuestra poesía anterior. Y al tomar esta medida, nos condenaron a muerte, como apestados.

PALABRAS URGENTES

En esta época llena de desfallecimientos y omisiones la toma de situación y de conciencia es ineludible. Y esto se edita a consecuencia de la necesidad de manifestarnos como hombres libres y como escritores con una nueva responsabilidad, con una nueva actitud ante el acto creador, ante los hechos derivados de una realidad con la que no estamos de acuerdo.

Hora Zero quiere significar este punto crucial y culminante que vivimos. Y es también un punto de partida. Desde aquí empezamos a deslindar las situaciones literario-políticas del país.

Hemos nacido en el Perú, país latinoamericano, subdesarrollado, hemos encontrado ágiles ruinas, valores enclenques, una incertidumbre fabulosa y la mierda extendiéndose vertiginosamente.

De un lado los jaleos políticos, domésticos, con sus líderes torpes e ignorantes y de otro lado la sucia y poderosa mano del imperialismo norteamericano manejando a estos y desquiciando la voluntad de un pueblo.

Todo aquello ha hecho la hora irrespirable, ha sofocado a muchos hombres, ha hecho cómplices a otros de muertes innecesarias. Y ha convertido a este lugar en un país de culpables. Se nos ha entregado mucho para construir, pero la medida de nuestra construcción está dada por la cantidad de escombros que podamos aniquilar.

Un poemita de Luis Valle Goicochea

16 
Tú eres mi hermana porque escribiste
conmigo, a escondidas,
el apodo a Don Benjamín en la puerta de la
casa. Porque una noche que llovía te preocupaste
conmigo
de un nido que la tala dejó al sereno...
Porque cuando eras chiquita te cargó la
Rarra...
Porque nos miramos juntos en los ojazos de
la vaca pintada...
Porque mamá es tu mamá...
¿Te acuerdas?
Sabíamos que los jilgueros jugaban en los
árboles cercanos,
y entonces la Rarra nos llamaba a mirar los
últimos pollitos...
¿Te acuerdas? Estabas conmigo
cuando murió mi corderito y para consolarme
me ofreció otro Rosalía...
Me preocupa hoy que estamos lejos
la pared torcida de la casa vieja...
Las canciones de Rinono y Papagil (1932)

2 de septiembre de 2013

Roberto Bolaño (comp.): Muchachos desnudos bajo el arcoiris de fuego (1979)

MUCHACHOS DESNUDOS BAJO EL ARCOIRIS DE FUEGO (1979)
11 jóvenes poetas latinoamericanos
Antología de Roberto Bolaño
Presentación de Efraín Huerta 
Prólogo de Miguel Donoso Pareja 

Poetas antologados: Luis Suardíaz, Hernán Lavín Cerda, Jorge Pimentel, Orlando Guillén Beltrán Morales, Fernando Nieto, Cadena Julián Gómez, Enrique Verástegui, Roberto Bolaño, Mario Santiago y Bruno Montané.

E. A. Westphalen: Belleza de una espada clavada en la lengua (1986)

BELLEZA DE UNA ESPADA CLAVADA EN LA LENGUA (1986)
Poemas 1930 - 1986
Emilio Adolfo Westphalen
Belleza de una espada clavada en la lengua (1986)
INCLUYE:
  • Las ínsulas extrañas (1933)
  • Abolición de la muerte (1935)
  • Belleza de una espada clavada en la lengua (Poemas sueltos aparecidos en revistas entre 1930 y 1978 incluidos bajo ese título en Otra imagen deleznable..., 1980)
  • Arriba bajo el cielo (1982)
  • Máximas y mínimas de sapiencia pedestre (1982)
  • Nueva serie (1984)
  • Porciones de sueño para mitigar avernos (Publicado por primera vez en esta edición)
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